Convierte tu vieja tablet Android en un Magic Mirror o espejo inteligente

Si tienes una tablet Android vieja criando polvo en un cajón, estás ante una oportunidad brutal para montarte tu propio Magic Mirror o espejo inteligente sin gastar casi dinero ni complicarte la vida con proyectos demasiado técnicos. Con un poco de maña, unas cuantas apps y algo de bricolaje sencillo puedes pasar de una simple pantalla olvidada a un panel futurista que te saluda por la mañana, te enseña el tiempo, tu agenda, fotos y hasta el estado de tu hogar inteligente.

En este artículo vamos a ver, paso a paso, cómo darle una segunda vida a tu dispositivo: desde el enfoque más sencillo usando solo la tablet y aplicaciones, hasta ideas más avanzadas inspiradas en proyectos con Raspberry Pi y módulos de Magic Mirror. Verás qué necesitas, cómo configurarlo, qué ventajas e inconvenientes tiene cada enfoque, y cómo exprimir al máximo tanto la parte de hardware (marco, soporte, sensores) como el software (Google Assistant, Google Home, Action Blocks, dashboards web, módulos de terceros, etc.).

Enfoques posibles: de panel domótico sencillo a Magic Mirror completo

Antes de ponerte manos a la obra conviene tener claro qué tipo de proyecto quieres crear, porque un espejo inteligente puede ir desde algo muy simple y barato hasta un montaje bastante elaborado con mucha electrónica detrás.

La opción más asequible consiste en aprovechar tu vieja tablet como un panel de control para la domótica: la cuelgas en una pared o la dejas en un soporte, mantienes la pantalla encendida y usas Google Assistant, Google Home y widgets tipo Action Blocks para manejar luces, enchufes, robots aspiradores o altavoces inteligentes desde un solo sitio.

Si quieres rizar el rizo, puedes ir un paso más allá y montarte un Magic Mirror “de verdad”, integrando la tablet detrás de un acrílico espejado dentro de un marco. La pantalla solo se ve cuando está encendida, y el resto hace de espejo. Es menos reflectante que un espejo tradicional, pero el efecto es espectacular y puedes mostrar tiempo, calendario, noticias, fotos, tareas y mucho más.

Y para los que busquen un proyecto aún más friki, existe el mundo de los Magic Mirror con Raspberry Pi: en vez de usar una tablet, se emplea una Raspi conectada a un monitor, con un software modular denominado MagicMirror² y docenas de módulos de terceros para añadir funciones de clima, calendarios avanzados, sensores, control por gestos, integración con Telegram, fotos de Google, etc.

Usar tu vieja tablet Android como núcleo de tu hogar inteligente

La forma más rápida de aprovechar tu dispositivo es transformarlo en una pantalla centralizada para tu casa inteligente. No necesitarás altavoces con pantalla tipo Nest Hub, ni comprar nada más que, como mucho, un soporte y un cable de alimentación largo.

Lo ideal es colocar la tablet en un sitio estratégico: la entrada de casa, la cocina o el salón, en un lugar en el que pases a menudo. De este modo podrás consultar de un vistazo la información importante (tiempo, calendario, notificaciones) y controlar la domótica sin tener que buscar el móvil.

Un punto clave es la alimentación: para que sea realmente útil, este panel tiene que estar siempre enchufado. Así podrás mantener la pantalla encendida o lista para activarse con un toque o con la voz, sin preocuparte por la batería. Asegúrate de usar un cargador decente y un cable que puedas disimular o esconder cerca del soporte o marco.

Si tu tablet es muy veterana y el hardware va justo, conviene instalar solo lo imprescindible: las apps de Google necesarias, Google Home, la app del asistente y, si quieres ir un poco más allá, Action Blocks para montar botones rápidos. Cuanto menos software cargues, mejor funcionará y más fluida será la experiencia.

Configurar Google Assistant y el reconocimiento de voz

El gran aliado de este tipo de proyectos es el Asistente de Google. Poder decir “Oye Google” para encender una lámpara, arrancar el robot aspirador o lanzar una rutina mientras estás con las manos ocupadas es una de las cosas que marcan la diferencia frente a un simple panel táctil.

Para activarlo en Android, abre la app de Google y ve a Ajustes > Asistente de Google. Desde ahí podrás habilitar el comando de voz “Hey Google”. Durante la configuración el sistema te pedirá que repitas algunas frases para entrenar el reconocimiento de voz y asociarlo a tu perfil.

Si has usado la misma cuenta en varios dispositivos o varias personas han entrenado el asistente, puede que no te escuche del todo bien. En ese caso, entra en la sección de Voice Match y utiliza la opción para volver a entrenar la voz. Así mejoras la precisión, algo especialmente útil si compartirás la tablet con tu pareja o familia.

En algunos modelos, el dispositivo es capaz de escuchar “Hey Google” con la pantalla apagada. Comprueba esta opción en los ajustes del asistente. Si tu tablet no lo permite, puedes dejar la pantalla siempre encendida, o bien recurrir a un modo ambiente que muestre información en reposo mientras sigue escuchando la orden de voz.

En tablets que todavía conservan la función, el llamado Modo ambiente del Asistente de Google permite convertir la pantalla en algo parecido a un marco de fotos digital conectado a Google Fotos, mostrando imágenes, información contextual y manteniendo la escucha activa sin quemar la pantalla.

Pantalla siempre encendida, brillo y modo reposo

Convertir tu vieja tablet Android en un Magic Mirror o espejo inteligente

Para que la tablet funcione realmente como centro de control o Magic Mirror, tiene que estar siempre lista. Eso pasa por ajustar el tiempo de apagado de la pantalla desde los ajustes del sistema, llevándolo al máximo posible o a la opción de “siempre encendida” si tu modelo lo permite.

Si tu Android no ofrece un modo indefinido, puedes apoyarte en apps específicas, como las típicas utilidades de “mantener pantalla encendida” (tipo Caffeine u otras alternativas). Estas herramientas evitan que se active el bloqueo de pantalla mientras la tablet está conectada a la corriente, convirtiéndola en una especie de kiosco interactivo.

Ten en cuenta el brillo: demasiado alto implica más consumo, calor y molestias visuales por la noche; demasiado bajo y el contenido será difícil de leer, sobre todo si usas un material tipo espejo. Lo ideal suele ser un brillo medio fijo o una configuración con brillo automático bien calibrado para que no te deslumbre de madrugada.

En el caso de usar un Magic Mirror con detección de movimiento, puedes hacer algo más sofisticado: la pantalla permanece apagada hasta que se detecta alguien delante, momento en el que se activa durante un tiempo definido (por ejemplo, un minuto) y luego vuelve a negro. Así, el consumo baja y el panel sufre menos desgaste.

Diseñar una pantalla de inicio limpia: launchers, Google Home y widgets

Una vez configurada la parte de energía y reposo, toca darle forma a la interfaz de tu espejo o panel. Aquí hay dos enfoques básicos: usar el escritorio estándar de Android o apoyarte en un lanzador alternativo para dejarlo todo más minimalista.

Con un launcher como Nova Launcher (u otros ligeros) puedes reducir al mínimo los iconos y distracciones, dejando solo lo que te interesa: Google Home en la barra fija inferior, accesos a calendario, app del tiempo, Spotify o tu reproductor favorito. No es obligatorio, pero ayuda a que la tablet parezca un dispositivo dedicado y no un Android genérico.

La app de Google Home será tu centro neurálgico: desde ella verás todos los dispositivos añadidos (bombillas, enchufes, altavoces compatibles, televisores, termostatos, sensores, etc.), además de tus rutinas. Puedes configurar qué elementos se muestran como favoritos para tenerlos a un toque.

Si tus aparatos inteligentes requieren apps específicas (Philips Hue, iRobot y similares), instálalas también y deja accesos directos visibles en la pantalla de inicio. Aunque Google Home cubre casi todo, a veces las apps oficiales permiten ajustes finos (escenas complejas, programación avanzada) que no están disponibles en la app de Google.

Para rematar la jugada está Action Blocks, una pequeña joya de Google: crea widgets que equivalen a una orden concreta que normalmente le dirías al asistente (“Enciende lámpara salón”, “Pon música relajante”, “Apaga todo y buenas noches”, etc.), pero traducida en un botón gigante en la pantalla de inicio.

Action Blocks: botones gigantes para controlar tu casa

Action Blocks funciona como una capa visual sobre el Asistente: tú configuras una orden, eliges un icono y un texto, y se transforma en un botón táctil en el escritorio de la tablet. Es ideal para personas que se lían con los menús o simplemente quieren tener todo a tiro en una pantalla.

Tras instalar la app desde Google Play, la propia interfaz te guía: pulsas “Crear Action Block”, eliges un tipo predefinido (llamada, rutina, dispositivo, etc.) o seleccionas “Acción personalizada” para escribir tú mismo la frase que le enviarías al asistente. En el campo “Acción” colocas el comando tal y como se lo dirías a voz.

En la configuración puedes desmarcar la opción de que el asistente responda en voz alta, así como desactivar la vibración al ejecutar el bloque, dejando la interacción más discreta. Antes de guardar, prueba cada bloque desde la propia app para asegurar que todo está vinculado correctamente.

Ten presente que, para que funcionen los bloques que controlan domótica, primero debes haber añadido esos dispositivos al ecosistema de Google Home. Es decir, vincular tu bombilla, enchufe o robot a tu cuenta de Google desde la app correspondiente o desde Google Home, y comprobar que puedes controlarlos con la voz.

Cuando hayas creado tus bloques, dales un nombre descriptivo y personaliza la imagen del icono. Luego puedes añadirlos a la pantalla de inicio de dos formas: desde la propia aplicación, con la opción “Colocar en la pantalla de inicio”, o bien desde el menú de widgets de Android, seleccionando “Action Blocks” y el bloque deseado. Puedes colocar tantos como quieras y organizarlos como un tablero de botones.

Elegir soporte o montaje en pared para la tablet

El siguiente paso es decidir cómo vas a colocar físicamente la tablet. Si la vas a usar como panel domótico y no te interesa tanto el efecto espejo, bastará con un soporte de sobremesa o de pared que deje libre el conector de carga y permita un ángulo de visión cómodo.

Los soportes de pared pueden ser muy sencillos (una base fija atornillada) o más elaborados, con brazos articulados o sistemas magnéticos. El precio ronda desde poco más de diez euros hasta unos treinta o más si quieres algo robusto y orientable. Lo importante es que el soporte aguante bien el peso y deje espacio para que el cable de alimentación no sufra dobleces extrañas.

Si prefieres tener la tablet en una encimera, escritorio o mueble, hay infinidad de soportes de mesa, muchos pensados originalmente para móviles pero que sirven para tablets ligeras. De nuevo, fíjate en el ángulo de inclinación, la estabilidad y la facilidad para conectar y desconectar el cable sin mover todo el tinglado.

Si tu idea es evolucionar hacia un Magic Mirror “real” con marco y cristal, podrás comenzar usando la tablet en un soporte y más adelante construir un marco más profundo que permita integrarla junto a una lámina acrílica o de vidrio espejado. De esta forma validas primero la parte de software y usabilidad y, cuando estés convencido, te lanzas con el bricolaje.

Convertir la tablet en Magic Mirror usando acrílico tipo espejo

Para conseguir el efecto espejo inteligente con una tablet, una solución muy práctica es usar un marco tamaño A4, una lámina acrílica espejada del mismo tamaño y una cartulina negra con el hueco de la pantalla recortado. La tablet se coloca detrás del acrílico, el recorte deja visible solo la zona útil de la pantalla y el resto queda cubierto por negro, reforzando el efecto de espejo.

Un ejemplo real: reutilizar una vieja Nexus 9, comprar un marco A4 económico, una plancha de acrílico tipo espejo y colocar todo en el interior. Para fijar la tablet, a falta de algo mejor, se puede recurrir a cinta adhesiva y a que el conjunto quede encajado entre el marco y el mueble donde se cuelga. No es lo más elegante, pero funciona como prototipo.

Entre la tablet y el acrílico se coloca la cartulina negra con dos cortes: uno ajustado al área de la pantalla y otro pequeño para dejar libre la cámara frontal en caso de que vayas a usar una app de detección de movimiento. Así consigues que solo se vea luz justo donde está el display, y el resto tenga aspecto de superficie reflectante continua.

Este tipo de acrílico no es un espejo perfecto: suele ser algo oscuro y menos reflectante que un espejo tradicional. El resultado es más bien el de un cristal de visión unidireccional (como los que se usan para ver desde una sala a otra), por lo que el reflejo no será nítido al cien por cien. Si quieres mejorar la función de espejo, puedes buscar materiales más reflectantes, aunque muchas veces son más caros o delicados.

Además, el grosor del acrílico influye: si es de 3 mm o más, la función táctil puede verse afectada y no registrará las pulsaciones desde el exterior, lo que implica que tendrás que desmontar o descolgar el marco cada vez que quieras hacer cambios de configuración o instalar nuevas apps en la tablet.

Encendido por movimiento: cámara, sensores y automatización

Para que la experiencia sea cómoda, la pantalla del Magic Mirror debería encenderse sola al detectar que alguien se acerca y apagarse al cabo de unos segundos o minutos. Con una tablet puedes lograr esto combinando varias apps de Android sin tocar una sola línea de código.

Una configuración típica consiste en usar una app como Motion Detector, que se apoya en la cámara frontal para analizar cambios en la imagen y lanzar una acción cuando percibe movimiento. Esta app no enciende la pantalla por sí sola, pero puede mandar un “disparador” a otra herramienta de automatización.

Ahí entra en juego MacroDroid, que permite escuchar el disparador de Motion Detector y ejecutar una acción concreta al recibirlo, como encender la pantalla de la tablet. Además, puedes aplicar condiciones para que el movimiento no active el espejo en determinados horarios, por ejemplo, deshabilitarlo entre las 22:00 y las 06:00 para que no esté encendiéndose de madrugada.

Esta solución tiene algunas pegas: al basarse en la cámara, el sistema detecta no solo personas, sino también cambios de luz y color en la escena (encender una luz, reflejos del televisor en la pared, sombras que se mueven, etc.). Si el espejo apunta hacia una zona donde la tele ilumina las paredes, es posible que la pantalla se quede encendida casi siempre cuando estás viendo algo.

Para minimizar los falsos positivos, se puede ajustar la zona activa de la cámara y la sensibilidad desde Motion Detector, pero aun así suele ser menos fiable que un sensor PIR (infrarrojo pasivo) dedicado, que detecta calor corporal en movimiento. En proyectos con Raspberry Pi es bastante habitual recurrir a sensores PIR físicos, aunque en tablet Android tienes que apañarte con lo que da de sí la cámara.

Modo kiosco: navegador a pantalla completa y ocultar barras

Si vas a mostrar un dashboard web (por ejemplo, DAKboard, Home Assistant, un panel propio o una web de Magic Mirror adaptada a tablet), lo más cómodo es usar un navegador en modo pantalla completa. Hay aplicaciones como Full Screen Browser que permiten cargar una URL y ocultar barras, pestañas y todo lo demás.

Aun así, en muchas tablets, al encender la pantalla aparecen durante un instante los botones de navegación o la barra de estado. Para conseguir un efecto realmente limpio, puedes recurrir a utilidades tipo Full Screen Immersive Mode, que fuerzan el modo inmersivo de Android para ocultar por completo la barra de navegación y la de estado, de modo que sólo se ve la web con la información.

Para rematar el arranque automático, conviene utilizar una app tipo AutoStart que se encargue de lanzar todas las aplicaciones necesarias cuando se enciende la tablet: primero el sistema, luego la herramienta de modo inmersivo, después el navegador a pantalla completa, la app de detección de movimiento si la usas, etc. Así consigues que, tras un corte de luz o un reinicio, el Magic Mirror vuelva a su funcionamiento normal sin intervención manual.

Como sitio de panel puedes usar versiones gratuitas como DAKboard: ofrece calendario, tiempo, fotos y listas básicas. Es algo limitado en cuanto a personalización y funciones avanzadas (sobre todo en cuentas sin suscripción), pero para un espejo sencillo cumple más que de sobra. Si eres más inquieto, siempre puedes montar tu propio dashboard en otra máquina y mostrarlo desde la tablet.

Ventajas e inconvenientes de usar una tablet como Magic Mirror

El principal punto a favor de este enfoque es el coste: si ya tienes la tablet, lo demás son aplicaciones gratuitas y un marco o soporte baratos. No necesitas programar nada, sólo jugar con apps y sus ajustes. Además, el espacio ocupado es mínimo: un cable fino subiendo por la pared, la tablet o marco y poco más, fácil de integrar en la decoración.

También es un proyecto que puedes completar en una tarde o un par de días con relativa calma. La parte más delicada suele ser dar con el Intent correcto para que MacroDroid pueda encender la pantalla usando el disparador de la app de movimiento, pero una vez lo tienes todo encaja bastante bien.

Como contras, no hay que olvidar que el acrílico tipo espejo no es tan luminoso ni reflectante como un espejo real, así que el uso como espejo de maquillaje, por ejemplo, puede quedarse algo justo. Además, al estar la tablet pegada por detrás y cubierta por una lámina gruesa, pierdes la funcionalidad táctil directa y cualquier cambio en la configuración implica desmontar el invento.

Por último, la detección por cámara es menos fina que un sensor PIR, y si el montaje queda cerca de fuentes de luz cambiantes (ventanas, televisor, pasillos donde se encienden y apagan luces) tendrás que ajustar mucho la sensibilidad para que no esté encendiéndose sin parar. No es grave, pero conviene ser consciente antes de ponerse a montar.

Proyectos avanzados con Raspberry Pi y software MagicMirror²

Si te gusta el cacharreo y quieres un Magic Mirror mucho más flexible, puede interesarte montar un sistema basado en Raspberry Pi y MagicMirror². En este caso no usas la tablet, sino una Raspi conectada a un monitor o tele antiguo al que le quitas la carcasa para que quepa en el marco junto al cristal espejado.

El hardware básico incluye una Raspberry (una 3B+ o 4 van perfectas, también se pueden usar modelos Zero según el caso), una tarjeta microSD de buena calidad, un monitor de ordenador reciclado (por ejemplo uno de 24″ de segunda mano), y, si el monitor no tiene HDMI, un adaptador VGA-HDMI. Además, pueden ser útiles hubs USB-C compatibles con dispositivos Android para conectar periféricos o almacenamiento externo al sistema. Todo ello se monta detrás de un cristal espejado, como en el caso de la tablet, pero con más capacidad de ampliación.

Para el marco puedes construirlo desde cero con listones de madera reciclados, por ejemplo de un somier viejo, o reutilizar un marco comercial profundo tipo IKEA. Es importante que el marco tenga suficiente “fondo” para alojar la pantalla, la Raspberry y la ventilación. Puedes optar porque todo el cristal muestre información o que sólo lo haga una parte, dejando el resto como espejo normal.

Quitar la carcasa de plástico del monitor permite reducir el grosor total y optimizar el espacio dentro del marco. Al hacerlo debes tener cuidado con los controles físicos (botones de brillo, encendido, etc.), porque más adelante los necesitarás para ajustar imagen y brillo. También hay quien cambia el cristal por metacrilato u otros materiales, aunque requiere pruebas y no siempre compensa el esfuerzo.

En la parte de software, se instala una distribución ligera como Raspbian en la microSD y, sobre ella, el paquete MagicMirror². La documentación oficial explica cómo hacerlo paso a paso, normalmente a través de scripts que automatizan la instalación. Una vez instalado, el sistema arranca mostrando una interfaz por defecto con reloj, calendario, tiempo y noticias.

Configurar módulos, estilos y funcionalidades extra

La verdadera potencia de MagicMirror² está en su arquitectura modular. Todo se controla desde un archivo de configuración llamado config.js, donde defines qué módulos se cargan, en qué regiones de la pantalla se muestran y con qué parámetros. Es la parte más delicada para quien no tenga costumbre de tocar código, pero con paciencia se domina.

Antes de editar nada conviene hacer siempre una copia de seguridad del archivo. Un error mínimo de sintaxis, como una coma mal puesta o una llave que falta, puede impedir que el espejo arranque. Si eso pasa, la consola mostrará una línea de error que suele indicar bastante bien dónde está el problema.

Además de config.js, puedes personalizar estilos globales desde el archivo custom.css, así como modificar los .css específicos de cada módulo para ajustar tipografías, márgenes, colores, etc. Es un terreno muy amplio y no imprescindible para empezar; lo mejor es ir poco a poco, probando cambios pequeños y guardando copias antes de trastear.

MagicMirror² incluye varios módulos por defecto (hora, calendario, noticias, cumplidos, etc.) que ya se pueden personalizar. Por ejemplo, el módulo “Compliments” puede configurarse para mostrar mensajes diferentes según la hora del día o el tiempo que haga; el calendario puede enlazarse con agendas externas (hasta para mostrar horarios de mareas o salida y puesta de sol) y el módulo de noticias puede duplicarse para separar noticias locales de internacionales.

Más allá de los módulos base, la comunidad ha creado decenas de módulos de terceros alojados en GitHub. Existen listados organizados por temática (clima, transporte, redes sociales, sensores, servicios online…) y otro índice tipo “Legacy”. Muchos proyectos están activos, otros se han quedado abandonados, pero la cantidad de ideas para dar personalidad a tu espejo es enorme.

Algunos módulos interesantes para un Magic Mirror avanzado

Entre los módulos de terceros que suelen dar mucho juego, hay varios ejemplos dignos de mención. MMM-pages, por ejemplo, permite organizar los módulos en diferentes páginas dentro del mismo espejo, cambiando entre ellas mediante gestos, botones o temporizadores. Una alternativa es MMM-Carousel, más orientado a la rotación automática.

Otros módulos como MMM-UVIndex o MMM-AirQuality muestran la intensidad de radiación ultravioleta o la calidad del aire en tu zona, información útil si te interesa cuidar la salud o planificar actividades al aire libre. El módulo MMM-Tools sirve para monitorizar el estado de la propia Raspberry: uso de CPU, memoria, temperatura y similares, muy práctico para asegurarte de que el sistema no se sobrecalienta.

Hay módulos de integración con servicios de tareas como Google Tasks (por ejemplo MMM-Buller), calendarios extendidos como MMM-CalendarExt2, módulos de previsión meteorológica muy vistosos como MMM-DarkSkyForecast, reproductores sencillos de audio, medidores de señal de red, y extensiones que se conectan con Google Fit para mostrar datos de actividad física.

En la parte más visual también destacan módulos como MMM-BackgroundSlideshow, que rota imágenes a pantalla completa, MMM-SimpleLogo para mostrar logotipos, MMM-NewsFeedTicker para crear bandas de titulares desplazándose como en los informativos, o MMM-ImageSlideshow para mostrar imágenes recordatorias (por ejemplo, un pequeño “menú” de gestos disponibles en el espejo).

En cuanto a control y automatización, algunos proyectos incorporan MMM-TelegramBot para manejar el espejo desde Telegram, MMM-Cursor para mostrar un cursor de ratón cuando conectas un ratón inalámbrico, y módulos como MMM-GroveGestures que permiten controlar el sistema mediante gestos de mano detectados por sensores específicos conectados a la Raspberry.

Sensores, control por gestos y apagado inteligente

Uno de los aspectos más llamativos de los Magic Mirror avanzados es la posibilidad de usar sensores físicos adicionales para mejorar la interacción. Un sensor de gestos tipo PAJ7620u2, por ejemplo, puede reconocer movimientos de la mano (arriba, abajo, izquierda, derecha, circular) y asociarlos a acciones concretas: cambiar de página, controlar volumen de música, pausar, apagar la pantalla, etc.

Algunos montajes permiten incluso ejecutar programas como “mpg123” para reproducir playlists almacenadas en un disco duro externo, controlando desde el propio espejo los saltos de pista y volumen con los gestos. Para el audio puedes integrar pequeños altavoces dentro del marco o usar un altavoz Bluetooth externo, según tu gusto y el espacio disponible.

En materia de encendido y apagado, además del uso de sensores de movimiento y cámaras, hay quien combina módulos de MotionDetector con enchufes inteligentes tipo SONOFF para cortar y restablecer la energía del monitor según convenga. Así puedes apagar por completo la pantalla cuando no haya nadie en casa y volver a encenderla automáticamente con una rutina o un gesto.

También es habitual conectar sensores de temperatura y humedad (por ejemplo, un DHT22) para leer datos ambientales desde módulos como MMM-LocalTemperature, o añadir interruptores físicos tipo KY-040 (codificador rotatorio) para controlar brillo, volumen u otras funciones mediante un selector giratorio integrado en el lateral del marco.

Toda esta electrónica extra hace que el montaje sea más complejo, y hay que vigilar la ventilación del interior del marco: crear orificios de aireación, añadir disipadores y ventiladores pequeños para la Raspberry y asegurarse de que el calor de la pantalla y de los componentes pueda salir sin problemas para evitar sobrecalentamientos.

Visto todo lo anterior, convertir tu vieja tablet Android en un Magic Mirror o en un panel de control para tu hogar inteligente es una forma excelente de reciclar tecnología, aprender y disfrutar de un proyecto muy agradecido: puedes empezar por lo sencillo (tablet, Google Home y Action Blocks), ir añadiendo acrílico espejado y automatizaciones con detección de movimiento, y, si te pica el gusanillo, dar el salto a montajes con Raspberry Pi y módulos avanzados de MagicMirror², control por gestos, sensores y dashboards personalizados; las posibilidades son enormes y el límite lo pone tu imaginación y las ganas de seguir trasteando.