Hubo un tiempo en el que no existían limitaciones a la hora de usar el móvil. Pagamos por el teléfono y se acabó, salvo algunas excepciones en forma de aplicaciones y juegos dentro de la Play Store o App Store. Sin embargo, la situación ha cambiado mucho a lo largo de la última década y nos vemos obligados a pagar por características que anteriormente eran totalmente gratuitas.

Los smartphones actuales vienen acompañados de todo tipo de características, servicios y aplicaciones que requieren un pago del usuario. Funciones que antes eran básicas hoy vienen acompañadas de suscripciones. Hemos asumido casi sin darnos cuenta que debemos pagar no solo por el propio teléfono, sino para acceder por completo a sus características.

El drama del almacenamiento en la nube

El ejemplo más claro de este cambio reside en el almacenamiento en la nube. Muchos recordamos aquella época en la que Google Fotos, Drive, Dropbox y otras plataformas permitían guardar fotos, vídeos o archivos de forma ilimitada y gratuita. Hoy, resulta imposible encontrar una sola aplicación que permita este ‘lujo’ y con las cámaras que tienen hoy en día los móviles, los 15 GB que ofrecen la mayoría de estos servicios de forma gratuita se quedan extremadamente cortos.

Almacenamiento de un iPhone
Almacenamiento de un iPhone / Foto: Grupo ADSLZone.

 

Recibir un aviso sobre que el almacenamiento en la nube está llegando a su límite se ha convertido en lo habitual hoy en día, impidiendo incluso recibir correos electrónicos si no pagas por una de las suscripciones de Google One o iCloud. Lo que antes era una función añadida de fábrica, hoy se ha convertido en una obligación para no perder acceso a nuestra galería al completo o mensajes del trabajo. Ahora, pagamos mensualmente por una capacidad específica para poder tener a mano toda nuestra información personal.

El gran problema de las microtransacciones

Si hay un sector que ha convertido la experiencia del usuario en un negocio son los videojuegos. Todavía recuerdo cuando solo tenía que descargar el juego y ponerme a jugar. Sin embargo, los juegos gratuitos han sido pervertidos por completo, incluyendo en su interior todo tipo de pagos para los jugadores, desde cosméticos hasta mejoras para avanzar más rápido e incluso para desbloquear el juego al completo. Hoy descargar y entrar a un juego significa encontrarte con lo siguiente: