Hay algo que suele pasar en Wallapop cuando llevas tiempo comprando móviles, tablets, relojes, auriculares o cualquier otra cosa, y es que acabas pensando que ya te las sabes todas. Pero el riesgo a los estafadores siempre estará ahí.

Si tienes experiencia en la app, estarás acostumbrado a ver cientos de anuncios, detectar vendedores dudosos a kilómetros y creer, de forma confiada, que una estafa ya no puede pillarte.

El problema es que quienes intentan engañar también han aprendido. Ya no escriben con faltas de ortografía evidentes ni publican fotos borrosas de un supuesto iPhone imposible. Ahora saben parecer convincentes.

La mayoría de timos no empiezan con algo descaradamente sospechoso, sino con una conversación aparentemente normal. Un precio más o menos bueno, un perfil que parece legítimo y un vendedor que responde rápido.

Imagen cabecera de Wallapop
Imagen cabecera de Wallapop / Imagen: web oficial

Por eso conviene fijarse en pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos.

Siempre en Wallapop

El primer consejo parece obvio, pero sigue siendo el error número uno: no salir jamás de Wallapop para pagar o hablar. Si alguien insiste en seguir la conversación por WhatsApp, Telegram, correo o te pide un Bizum porque así es más rápido, mala señal.

Muchos vendedores fraudulentos intentan sacar al comprador de la plataforma porque ahí desaparece buena parte de la protección.

El truco suele ser siempre parecido: “Wallapop me va mal”, “te hago un descuento si pagas fuera” o “te envío un enlace para gestionar el envío”.

En realidad, el objetivo es que hagas el pago sin mediación de la app. Cuando algo sale mal, recuperar el dinero se vuelve mucho más complicado. Además, Wallapop puede intervenir en disputas cuando el proceso se hace dentro del sistema; fuera, prácticamente desaparece esa red de seguridad.

Desconfía siempre

La segunda señal es menos evidente y tiene que ver con el precio. No hablamos de desconfiar de cualquier oferta buena, porque sí existen auténticos chollos, especialmente cuando alguien quiere vender rápido un móvil antiguo o un accesorio que no usa. El problema llega cuando el precio deja de tener sentido.